Hoy os acerco a uno de los grandes de la Neuroeducación en nuestro país, Francisco Mora. Este especialista en Neurociencia ha accedido a ser entrevistado y nos sorprende con cada respuesta, pero antes me gustaría presentar un poquito más al entrevistado.
Francisco Mora docente y divulgador que es uno de los mayores expertos de la convergencia de Ciencias y Humanidades de España. Es doctor en Medicina, doctor en Neurociencia, catedrático de Fisiología Humana, y miembro del Wolfson College de la Universidad de Oxford. Así mismo sus libros más reciente sobre el funcionamiento del cerebro son «Cuando el cerebro juega con las ideas» (2016), «Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama» (última versión 2017), «Cómo funciona el cerebro» (2017), «Mitos y verdades del cerebro» (2018)

Si eres docente, padre, madre, especialista en neurociencia o te gusta mucho aprender, esto te interesa,  sigue leyendo y descubrirás un mundo nuevo. Muchísimas gracias Francisco por perder un ratito de tu tiempo en este humilde blog. 

1. ¿En qué aspectos educativos influye la neuroeducación?
La neuroeducación nos permite anclar mejor nuestros conocimientos sobre instrucción (aprender y memorizar) y educación (valores, normas y hábitos éticos) a una base más sólida (más allá de opiniones o una filosofía) que son los mecanismos neuronales base de estos procesos. Ayudará, sin duda, a entender mejor que hay que enseñar en cada momento del proceso de desarrollo del ser humano.
2. ¿Por qué es tan importante estudiar el cerebro para cambiar nuestra forma de enseñar y aprender? 
El cerebro, es obvio, es el órgano que elabora y registra, en interacción constante con todos los órganos del cuerpo y el medio ambiente, todo lo que aprendemos y memorizamos. Conociendo como la persona y su cerebro, a cualquier edad, aprende y memoriza y que es mejor aprender a lo largo de todo el arco vital humano (códigos cerebrales, ventanas plásticas o períodos críticos y plasticidad cerebral) nos debe permitir encontrar la forma de que estos procesos se realicen de forma más eficiente. 
Hoy sabemos que la emoción es un mecanismo cerebral central. Y una de las funciones de esa emoción, la curiosidad (“chispazo emocional”), es central para poner en marcha los mecanismos de la atención y con ella los procesos de aprendizaje y memoria explícita. Y con estos últimos la adquisición de conocimientos.  La emoción y su papel en los procesos cognitivos y las ideas nos debe llevar a entender que “solo se puede aprender aquello que se ama”. 
3. ¿Qué funciones tiene el “neuroeducador” ¿Necesitamos un cambio de rol?
Si como señalan algunos indicadores, el 60% o 70% de las profesiones que aparecerán en un próximo futuro serán verdaderamente nuevas, bien pudiera ser que una de ellas fuera la de “neuroeducador”. Se trataría de un profesional que llevara los nuevos conocimientos sobre la neurociencia a los enseñantes en general. 
Hoy esta labor es ya necesaria, al menos para limpiar los colegios de mitos y falsas verdades acerca de lo que se enseña y como se enseña.
4. Precisamente, en tus libros insistes en que hay muchos neuromitos. ¿puedes citar los tres más importantes que deberíamos eliminar en el mundo educativo? 
El mito del cerebro derecho y el cerebro izquierdo. El mito de los estilos de aprendizaje. El mito del cerebro normal. 
5. Estamos viviendo una época en la que el prefijo “neuro” acompaña a todo: neuroeducación, neuroarquitectura, neurogastronomía ¿sé nos está escapando de las manos el estudio del cerebro?
Es una falsa marca de modernidad que ya se utiliza (de modo falsificado como acabo de señalar) casi para todo (“neuroarmas”, “neurobranding”, “neuropolítica”). Pero también es cierto que el prefijo “neuro” se justifica sobradamente como es el caso para ciertas disciplinas científicas y médicas “Neuroanatomía” “Neuroquimica” “Neurocirugia”. Y también humanísticas como “Neurofilosofía”, “Neuroética”, y “Neuroeconomía” y también la misma “Neuroeducación”. 
Una crítica de este tema puede verse en mi libro reciente “MITOS Y VERDADES DEL CEREBRO”.
6. ¿Crees que a través del estudio del cerebro se puede conseguir un progreso mayor en el aprendizaje del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo como el TEA, el TDAH o las Altas capacidades?
Absolutamente. Hoy hay intervenciones psicológicas avanzadas (y el fundamento de su correlato cerebral) que nos permiten mejorar de forma evidente todos estos síndromes.
7. ¿Cuáles crees que son las claves de una buena educación? ¿Y las condiciones de un buen docente?
Entender que la buena educación se construye como con un edificio. Es decir, construyendo ladrillo a ladrillo, uno sobre otro y de abajo arriba ese edificio educativo a lo largo del tiempo. Entendiendo que lo que se enseña debe quedar sólidamente anclado a lo largo del periodo de desarrollo de una forma claramente secuenciada. Y con ello conseguir el cambio coherente de la física, química, anatomía y fisiología del cerebro con aquello que se enseña. 
Un buen docente, si adecuadamente preparado, es aquel capaz de evocar la curiosidad del alumno hacia lo que se le enseña. Y con ello, activar los circuitos neuronales que codifican para la atención ejecutiva.  Ya no se le puede pedir a nadie, repetidamente, “que presente atención”. La atención hay que evocarla “desde dentro” del que aprende.
8. ¿Cuál es el gran reto de la Educación en el Siglo XXI?
Entender, de cierto, que el ser humano es lo que la educación hace de él. Y alcanzar, tomar seria conciencia, de que solo a través del conocimiento acerca de cómo funciona el cerebro en el contexto de la cultura en que se vive nos puede llevar a crear verdaderos HÁBITOS ÉTICOS. 
9. Si tuvieras la varita mágica para cambiar algo en educación ¿Qué cambiarías?
La cultura voraz, egoísta, sexista, deshonesta que nos envuelve. Solo seres humanos honestos, respetuosos, pueden educar seres humanos honestos.
10. ¿Podrías dejar una frase o pequeño texto para que docentes y futuros docentes se encuentren motivados para apuntar por el cambio educativo?
Solo utilizando el pensamiento crítico, analítico y creativo nos puede llevar hacia el nuevo conocimiento que nos permitirá vivir en una sociedad mejor. Que lo que sentimos, lo que creemos, lo que pensamos, lo que hacemos es el producto del funcionamiento del cerebro. Y que por tanto conocer en profundidad este funcionamiento nos debe permitir enseñar y educar mejor. 

Francisco nos enseña que sin emoción no hay aprendizaje, que debemos hacer un aprendizaje emocionante para el alumnado y para nosotros mismos y que conociendo el funcionamiento del cerebro podríamos aprender a ser mejor docentes y enseñar de manera que el aprendizaje sea más eficaz ¿por qué no convertirnos en educadores de calidad adaptados a los tiempos que corren? 

Si todavía tienes alguna duda vete a la biblioteca o la librería, consigue un libro de Francisco Mora y empápate de conocimiento, eso sí, prepárate para enamorarte de la neuroeducación.

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